Uno de los cambios que estoy empezando a generar en mí es la menstruación consciente, y presiento que será un cambio gradual, pero que estoy disfrutando en cada momento. Sip, leyeron bien niñas, DISFRUTANDO y sé que eso y la palabra menstruación juntas es como muy raro escucharlas, y es por eso que quiero compartirles un poco mi historia en ese sentido.
Bueno, primero que nada les daré un poco de contexto. Cuando yo era niña mi madre y padre se sentaron amorosamente un día a decirme que cuando las niñas crecen experimentan cambios en su cuerpo entre los que interviene la menstruación, que es normal, que marca una nueva etapa y que no debía tenerle miedo a mi sangre por que era la evidencia de un cuerpo cambiante. Fue por esto que no entendía por que a mis compañeras del colegio les daba tanto miedo menstruar, "estas niñas son tontas" pensaba yo, "por qué van a tener miedo?"
Un día, antes de ir al colegio me desperté para ir al baño y al limpiarme me di cuenta que estaba sangrando. No saben cuanto me alegré, para mi era algo muy bueno por que yo tenía un tipo obsesión por crecer muy rápido. Crecí en una familia tradicionalista mexicana en la que si eres niño no puedes opinar absolutamente nada, en cuanto a nada, ni tener voz ni voto en las decisiones de la familia por que "son cosas de mayores" y yo ansiaba el día de ser lo suficientemente grande para que me escucharan, por que como ven tengo mucho que decir jejeje... aún no ha llegado... pero, regresando con la historia, en mi menarquia yo fui muy feliz.
Las primeras veces casi ni la sentía, y mi vida esos días era lo más normal posible, ya que todas las niñas.bien.y.de.familia.de.colegio.católico tenían por costumbre esconder que estaban en sus días lo más posible y veían como una verdadera vergüenza mancharse de sangre el uniforme, oler a sangre, incluso que te vieran con una toalla sanitaria.
Todo normal, hasta unos dos años después, mi ciclo nunca fue regular y empezó a alargarse, y aparecieron cólicos muy fuertes. He leído de experiencias de varias mujeres que experimentan mareos, desmayos, incluso vómito y temperatura corporal alta por los fuertes cólicos menstruales que sufren. Mi caso en particular, no fue tan grave, pero definitivamente si tenía un cólico me podía olvidar de mi día por lo menos por unas horas. El dolor (que las pastillas, las compresas calientes, los calcetines gruesos, el té y todos los remedios que se nos ocurrieron) me hacía retorcerme y llorar de dolor por varias horas, hasta que finalmente terminaba dormida por el desgaste y el cansancio que me dejaban los calambres en el vientre y las piernas.
En ese periodo de tiempo yo de verdad llegué a odiar mi menstruación y a combatirla en todo lo posible. Aunado a esto, mi piel es exageradamente sensible y las toallas me irritan muchísimo la piel, rozándola y haciéndome extremadamente incómodo pasar muchas horas sentada o hacer ejercicio, dos cosas que en la escuela no podía evitar. El ejercicio ayudaba y ayuda no me entiendan mal, lo que no soportaba era el roce del plástico, la humedad, el calor... horrible.
Luego pasé a una etapa en la que quería comodidad a como diera lugar así que decidí usar tampones de algodón y me fue bastante bien en cuanto a las rozaduras y la humedad, pero dio paso a una serie casi ininterrumpida de infecciones vaginales a las que yo no les hallaba relación con ellos. Se los hallo ahora que he dejado de usarlos y no he tenido ninguna en un buen tiempo. Si a eso le sumamos una etapa entre adolescencia y juventud en la que tomaba alrededor de 5 píldoras del día siguiente por año (en promedio) podemos concluir en que mi ciclo estaba verdaderamente afectado. O está aún.
En cuánto a lo emocional, yo rara vez llegué a relacionar la sensibilidad con mi periodo. Lo relacionaba y relaciono más con la etapa pre-menstrual, aunque últimamente hay veces que esto se ha extendido después de mi menstruación. Esta sensibilidad estalló en meses pasados. Lo reconozco, yo estaba insoportable, desesperada, no entendía que pasaba ni con mi cuerpo ni con mi mente.
Fue entonces cuando le entregué mi vida a Jesús... naaaah mentira!, jajaja fué entonces cuando un artículo de una página feminista llamó mi antención en facebook: "He dejado de ver mi menstruación como algo negativo, he empezado a disfrutar sus beneficios e incluso a disfrutarla".
¡No manches!, ¿Eso se puede?... a ver... Y empecé a adentrarme en el mundo de la menstruación consciente. Empecé a entender que si mi útero estaba sufriendo era en consecuencia a mis acciones. En consecuencia de los insecticidas que metía a mi cuerpo con cada tampón, a las bombas de hormonas y químicos que eran las pastillas del día siguiente, y finalmente, que yo estaba sufriendo cambios emocionales si, pero NO POR MI MENSTRUACIÓN, sino por todas las emociones que yo estaba tratando de bloquear deliberadamente para obtener "estabilidad", aunque por dentro hubiera cosas que me dolieran, que me preocuparan, que me enojaran.
Yo trataba de contener todo esto, y mi cabeza se convertía en un almacén de dinamita esperando una chispita para explotar, y eso pasaba cuando mi ciclo natural me obligaba a bajar el ritmo, a sentirme vulnerable, a dejar de ser miss hija-estudiante-novia-amiga-hermana perfecta que todo se aguanta y todo se calla. Claro que explotaba, por que era el modo que mi propio cuerpo tenía para decirme BASTA, no puedes con todo lo que estás tratando de cargar, no puedes resolver todo sola, no puedes acceder a todo o no acceder a nada, no puedes callarte todo, necesitas sacar toda la basura y el veneno que tienes almacenado en la cabeza.
Pero como yo no estaba consciente de esto, ni estaba escuchando a mi cuerpo me sentía peor por no poder seguir hermética. Más culpable, más frustrada, más enojada, más triste y una larga lista de etcéteras. Y era una tristeza que fluía desde mi desconexión con mi cuerpo, hasta mi mente, a mi misma y finalmente hacia los demás.
Una vez una amiga que me conoce desde siempre me dijo "es que tienes que aprender a decir no, a poner tus límites, a darte tu espacio", ¿Límites? Pero si en mi vida fuera de la D/s soy una persona que no le aguanta nada a nadie, y que no se calla nada, ¿Qué límites?... Los que no pones en cosas sencillas, "irrelevantes", los que tiendes a ceder por no causar problemas, los que tiendes a no poner por parecer más productiva y eficiente, los que a nadie le importan y por cortesía tiendes a ceder...
-Hija, se que estás ocupada, pero ¿Puedes dejar de hacer tus cosas para hacer algo que yo quiero que hagas? No, tu hermano no, es que el no me hace caso, ya sabes como son los hombres... (O como los hacen/hacemos, que no todo viene natural)
-Disculpa Moira, ya sé que mañana sales a las 4, pero podrías quedarte hasta las 8 para ayudar en la oficina en cosas que no son de tu área? Aprenderás muchísimo, y recuerda que en las prácticas profesionales uno tiene que aprender de todo... (Y nop, no aprendes nada)
-Moira, cámbiate esa falda hija!!, no me gusta como se te ve, y como tu padre solo quiero lo mejor para ti... (Neomachismo en toda la expresión)
-Hermana, ya sé que me toca lavar los platos, pero ya tengo planes ¿Puedes lavarlos tu y luego yo hago otra cosa? (Y no lo hacen)
Laaaaaaaaaaaarga lista de ejemplos, pero creo que se entiende el punto. Son cosas que tu en realidad no quieres hacer, pero por diplomacia, por que es lo correcto, por no sentirte mala persona, por no causar discusiones, etc... terminas haciendo. Luego te viene la regla y le gritas a tu padre por que te pregunta tranquilamente "Se te hizo tarde hija?". Pequeñas bombas de tiempo que tienen la menstruación como fecha límite.
Esa era mi historia mes con mes. Este último mes... bueno, no puedo decir que ha sido completamente pacífico en un sentido emocional, pero las "explosiones" han sido menos graves y han tenido menos víctimas y de menos gravedad que en las anteriores. Esto ha sido gracias a dos cosas. Primeramente a que estoy tomando la iniciativa de cambiar algunas cosas "un paso a la vez" a base de pequeñas decisiones que conquisto una por una. En segunda gracias a que he sentido el apoyo incondicional de mi Señor, que me ha acompañado en cada una de estas decisiones y cuidado, mimado, entendido y se ha interesado por formar parte de alguna manera del estado cíclico de mi cuerpo y de hacerme sentir cómoda con mi propia sangre, e incluso sexy (sip, leyeron bien).
Entonces... como pueden ver estoy en etapa de descubrimiento, no hay gran cosa que pueda agregar al camino de una mujer que al igual que yo esté empezando a trazar disfrutando su ciclo, pero si hay por lo menos un blog que les puedo recomendar que me ayudó, y me ayuda mucho a todas aquellas mujeres, que como yo, buscan reconciliarse con su cuerpo.
Es todo por hoy, espero les sea de utilidad o curiosidad por lo menos jajaja!. Espero poder relacionar después un poco el BDSM con la menstruación consciente, por que pareciera haber un punto de ruptura entre ser sumisa y tener un empoderamiento de este tipo, pero en realidad incluso vivir la sumisión es en sí un empoderamiento, pero esa es otra historia. Como saben por ser diseñadora de modas, pues es obvio que sé coser, entonces estoy documentandome y si todo sale bien, probablemente en próximos meses estaré utilizando toallas de algodón hechas por mi misma, y cuando esté segura de tener un buen resultado pienso colgar un tutorial.
Comenten que idea les gusta más para darle prioridad, y ¿Que piensan? ¿Ustedes sufren o disfrutan su luna?
See ya!


No hay comentarios:
Publicar un comentario